martes, 11 de noviembre de 2014

EL FUTURO DE LA IMPRESIÓN 3D



Está claro que las impresoras 3D todavía se encuentran en muchos casos en su 

infancia y van a seguir evolucionando durante los próximos años hasta llegar a 

ser una parte muy importante de nuestra sociedad y de como entendemos la

fabricación de objetos y productos. La mayoría de personas la consideran ya

una de las tecnologías más prometedoras y con mayores posibilidades de

 expansión de este siglo.

 Para el futuro, seguramente veremos su división y

 especialización en tres grande campos, claramente diferenciados.

Por un lado su desarrollo industrial seguirá buscando aumentar el volumen de 

impresión y rapidez, así como su aplicación tanto en materiales estructurales

 convencionales como en otros alternativos. Veremos por tanto un mayor 

 cambio de forma,para un desarrollo más eficaz y con menor gasto de

 materiales y energía, tanto en la creación de edificios como de maquinaría,

 vehículos y productos de fabricación masiva, incluyendo dispositivos, ropa y

 objetos diversos de uso diario.




La impresión tridimensional como sistema de producción habitual en la

 industria hará que la personalización sea algo mucho más habitual y

 probablemente la producción en los próximos años empiece a centrarse más 

en el usuario, sus necesidades y características individuales, que en la

fabricación masiva, permitiendo un crecimiento mayor. 


Otro campo de expansión será justamente lo que se nos muestra hoy por hoy

 cada vez más cercano, su desarrollo como sistemas de creación de objetos en 

oficinas, talleres y casas particulares. Las impresoras 3D terminarán siendo un

utensilio tan normal como las impresoras convencionales, que incluso

 podrían empezar a entrar en decadencia igual que está pasando con los

 ordenadores personales, conforme los dispositivos móviles.


Pero este desarrollo en el ámbito del consumo además tendrán una gran

 importancia en el reciclaje, haciendo que el plástico y otros elementos de 

desecho terminen reutilizándose cada vez más directamente por la población,

 al poder darles una nueva forma de manera incluso más sencilla que 

reciclando papel.







 LA HISTORIA DE LAS IMPRESORAS 

3D.


La historia de las impresoras 3D inició en 1976, cuando se inventó la impresora de inyección de tinta. En 1984 los avances de esta impresora se modificaron de imprimir tinta, a imprimir materiales. En ese año Charles Hull,  inventó la estilográfica, un proceso de impresión que permite crear un objeto tridimensional a partir de información que puedes 
En 1992 se produjo la primera máquina que tenía un láser de rayos UV de “fotopolímeros solidificantes”. Un líquido con el tacto y el color de la miel, que crea partes tridimensionales capa por capa.
En 1999 se implantó el primer órgano hecho en un laboratorio, cuando un paciente se sometió a un aumento de vejiga mediante una estructura en 3D cubierta de sus células. A partir del año 2000 se empezó a experimentar con la “impresión” de órganos y tejidos con esa tecnología. En los últimos cinco años se han impreso aeronaves, automóviles, joyas... etc.